lunes, 21 de julio de 2008

Chile actual


Tengo una amiga que vive hace 7 años en Barcelona, su hijo de 13 se vino a Chile este año, por lo que lo primero me preguntó fue que tal estaba Chile. No encontré nada mejor que lo describiera que El Diario de Eva. Era la mejor forma de explicarle tanta fauna urbana que andaba suelta por ahí. Porque por mucho que la gente piense que los europeos tienen un estilo desenfadado y cosmopolita está lejos de ser una imagen similar a la que podemos ver en el portal Lyon, el Cerro San Cristóbal o el Paseo Ahumada. Más bien se parece a lo que te puedes encontrar en Tokio, ese llamado kitch nipón. Para desgracia de su estudio idiosincrásico los programas mostraba a chicos menos producido de lo normal, por lo que cada vez que sale a la calle anda como perrito de paseo pegada a la ventana para intentar ver a algún Pokemón con estilo. Aunque el choque social le vino después.
Suena el teléfono, contesto, al otro lado de la línea su voz decía: “estoy un poco en shock”. Sin entender a que se debía su comentario esperé más información. “Estoy viendo el programa que viene después del Diario de Eva”, me dijo, Yingo!, con razón. “Son todas teñidas, con siliconas. Una está con bikini y una mini que parece que se puso el cinturón y se olvidó de la falda”, seguía diciéndome en tono de asombro. Yo le había hablado del programa, le había explicado que era una especie de Mekano pero más porno y más tonto. Pero el punto no es ese, sino el cómo se ganan la vida las chicas que trabajan ahí. Imagino que es plata fácil. Mover el culo, cantar canciones tontas y armar cahuines, lo mismo que la mitad de los adolescentes, claro que con menos ropa, más silicona y una gran cuota de estuco para la pantalla. Es cuando me cuestiono si tendré muy sobre valorado el intelecto y la demostración de este. Me siento morir cuando creo que mi novio valora más la edición de una novela por una compañera, que mis dos proyectos de revistas. Mientras hay dos chicas en SQP cantando “Culi - Culá” por más de una hora. Mientras mueven la cola y paran el poto, me pregunto si a ellas les importará que las tengan de juguete eróticos, las consideren una par de cabezas huecas y lo único que le importe al resto es que si llevan o no pantaletas bajo la minúscula falda. A quien le importa si hablan de corrido, han leído narrativa últimamente o conocen lo último en políticas educacionales. El punto es hasta cuando?, hasta cuando se podrán sacar la ropa?. De hecho una de ellas se hizo popular por su desnudo completo en despedidas de solteros, no tiene nada de malo, menos con ese cuero. El punto, insisto, es hasta cuándo te va a dar de comer sacarte la ropa?. De seguro son niñas inteligentes, mas que Barrientos. No es cosa de valores, es cuestión de tiempo. Antes de los 30 deben ganar suficiente dinero para una jubilación anticipada, un retoque quirúrgico o en su efecto conseguir una buena chequera que las mantenga. Y si ya tienen hijos, y parejas, e intentan formar una familia... hasta donde pueden llegar? Desgraciadamente la forma de entrar a los medios es de la peor categoría. Aún peor que agarrándose de las greñas con otras, porque incluso a esas se les da la opción de hablar y probar que piensan, o algo así, suficiente como para armar una frase que haga revuelo. A diferencia de estas chicas, que a pocos les interesa siquiera su nombre, solo sus condiciones físicas, a las que cuando intentan hablar las ponen de pie, las envían al medio del plató y las hacen hacer de conejas play boy con buen sentido del ritmo.
Así está Chile. Con razón los pingüinos pelean tanto por la educación, de seguro quieren tirarse a alguna de estas conejitas, seudo modelos de discotecas, pero saben que si no poseen esos cueros y no está de moda su tribu, no tendrán trabajo fácil y les tocará trabajar, donde en algún minuto de la cadena importará que tienen dentro de la cabeza.

1 comentario:

fernanda dijo...

esta demasiado bueno lo q has escrito y creo q es la pura verdad me cargan las chicas de yingo q se muestran solo por dinero y no piensan nada quisas donde tengan la dignidad.
bueno y esa xau.